sábado, 12 de diciembre de 2009
The History. Parte 10
-¿¡Quién es!?- lo escuché decir por el portero electrico, con tono alterado.
-Emm… yo… Florencia…- dije, sin saber donde meterme.
Se quedó unos segundos en silencio… no sé si era que no se acordaba de mi, o el hecho de que no sabía como cortarme por el portero.
-Ahhh si… pasá, pasá… ahora te abro- dijo, exaltado...
Antes de contestar… pensé, de nuevo… aunque eso me tomaba mucho tiempo y además, me ponía a reflexionar en los momentos menos indicados… pero… entendí sus intenciones… después de todo… no iba a querer que yo suba para charlar… ¿Realmente iba a subir solamente para eso?
-Eh… en realidad… yo pensé que podíamos no sé… que me podías mostrar un poco Manchester…- respondí… tratando de ser lo más cordial posible…
-Ah, si… también podría ser- dijo, mucho más desanimado.-A ver… esperá que me pongo una campera y bajo…- continuó.
Esperé sentada en una parte del cantero… encendiendo un cigarrillo. Bajó por las escaleras rápidamente, haciéndose el “joven” con la diferencia que a él le quedaba bien… no como a Damon.
-¿Fumás?- me preguntó, con mirada de padre sobre protector.
Un momento… ¿Yo estaba fumando? Pero… si nunca fumo…
-A veces- respondí, haciéndome la “adulta” Irónico… el quería ser joven, y yo no.-Bueno… ¿A dónde me vas a llevar?- le dije, apagando el cigarrillo con el taco.
Arqueó una ceja y puso esa mirada que ponen los hombres cuando van a decir algo desubicado.
-A donde quieras- dijo, por fin.
Ah, era como si conociera mis intenciones… en realidad, los dos teníamos las mismas intenciones… pero… no era el momento.
Nuevamente volvimos a caminar por el barrio, a tal punto que realmente sospeché que no tenía un lujoso auto como yo sospechaba, o quizás… ni siquiera tenía auto.
Por fin llegamos…
-A ver… Tapate los ojos- me dijo, cuando faltaba una cuadra para llegar aquel lugar.
Obedecí, me condujo hasta la puerta...
-Ya está… tatataaa- continuó -¿Y? ¿Qué te parece?- me preguntó, entusiasmado.
-Ehh bueno…- por un momento me quedé vacilando… pero respondí pronto –Me encanta- mentí de nuevo. En realidad era uno de esos restaurantes donde sirven simplemente comida frita, donde paran los camioneros, donde van las chicas de la calle… pero bueno, era mejor que estar en el hotel escuchando lo que pasaba entre ayelén y Damon o de estar en la habitación de Jamie, inventando millones de excusas para no llegar a eso.
Nos sentamos en una mesa del fondo… donde una chica voluptuosa y con vestimenta algo reveladora, nos tomó el pedido. En realidad, yo esperaba otra cosa, pero ahora me encontraba ahí… en un restaurante bizarro, comiendo comida chatarra con Jamie Hewlett. Me habló de su adolescencia en aquel bar, donde iba regularmente cuando viajaba a Manchester, de su familia y contó cosas graciosas… Era extraño, el Jamie que yo creía conocer se transformaba totalmente cuando estaba al lado de Apio Man (Damon Albarn) fingiendo ser alguien que realmente no era.
En realidad, él era del tipo de sujetos “graciosos” en una fiesta, y eso me encantaba. Es más, fue uno de los primeros en subirse a cantar al karaoke del bar de mala muerte… era tan divertido y tierno verlo cuando se reía. Porque tenía una sonrisa perfecta… sus dientes todos emparejados… sin una imperfección… bueno… quizás si, pero por lo menos no le faltaba un diente (¿)
Cuando el karaoke terminó, y ya se comenzaban apagar las luces de aquel bar, Jamie pagó la cuenta y nos fuimos, caminando nuevamente .
Cuando volvimos a la puerta de mi hotel, me dijo que los días en Manchester para él y Damon, se habían acabado, ya que volverían a Londres mañana en la tarde.
Se volvió a despedir con un beso en la mejilla. Era algo realmente molesto, esa última noche había sido prácticamente para nada… hubiera tenido la cortesía de avisarme que esa sería la última vez que nos íbamos a ver… en ese caso, si ameritaba tener un encuentro… Pero… no todo estaba perdido. Cuando creí que ese era el fin me quedé mirando como se alejaba… y quizás nunca más volvería… finalmente, me di vuelta… tratando de dejar toda esa extrañas 2 semanas que habían concurrido atrás. Pero, alguien agarró mi brazo. Era él, me miró por unos segundos y finalmente me besó. No fue uno de esos besos perfectos de película… pero de algún modo… era perfecto a su manera… fue inexplicable… casi pasional, si esta palabra puede utilizarse para describirlo, sería la palabra perfecta. Después de varios besos en el amanecer de Manchester, nos despedimos.
Subí a mi cuarto como volando en el aire… Ayelén también estaba muy contenta, demasiado extraño en ella.
-¿¡Se puede saber donde estuviste toda esta noche!? ¡Estuve muy preocupada!- me exclamó, con tono maternal… ¿A quién intentaba engañar? Ella no sabía lo que yo había escuchado aquella madrugada.
-Por ahí… no quería interrumpir nada- dije, jactándome de mis logros como detective (¿)
Me miró sorprendida…
-¿Cómo? ¿cuánto tiempo te quedaste? ¿Escuchaste todo? Ohh dios… no se puede tener intimidad…- dijo, moviéndose de un lado para otro, como nerviosa y enojada.
-¿Qué? ¿Cómo que? Ay, que asco…- dije, con un gesto de repulsión… -No, no me digas nada, mejor no quiero saber… bueno, capaz que más adelante… pero ahora no- dije, sentándome en la cama.
Flor® (All Right Reserved)
The History. Parte 9
El caso fue que ella no sacó su costado bruto como yo esperaba, ni siquiera vomitó… que sería lo más apropiado para una situación así. Es más, dijo un chiste estilo “Humor inglés” ellos dos rieron y de a poco la integraron a sus conversaciones. Esto no era como lo había planeado, ahora resulta que ayelén era la atracción del estudio… pero, por favor… minutos antes hubiera estado en una comisaría de por ahí, sino fuera por mí ¿Y es que nadie reconoce mis logros? Después de todo, yo fui la que me acosté con Jamie… quien ahora estaba, prácticamente… ignorándome.
Ya se reían prácticamente de cualquier cosa que decía la tarada… es decir… ayelén… que, para estas instancias… estaba casi “intima” con Damon y Jamie… ¿¡Acaso esto es el reino del revés!? Ahora faltaba que aparezca Liam y se meta también en la conversación.
Hablaban acerca de Londres, Damon contaba su infancia en Colchester, Jamie acotaba de sus viajes, Ayelén hablaba sobre el Big Ben… Por un momento, sentí que después de todo, para algo hubiera servido prestar atención a las clases de historia.
Yo miraba todo ese festín similar a los monos en las etapas de cortejo, desde un rincón… ellos estaban comiendo papas fritas (ja, enseguida Damon largó el apio) y creo que también tomaban cervezas, en realidad, mi mirada se concentraba en Jamie… Claro, claro… según lo que me acuerdo de la noche pasada era un caballero conmigo… y ahora... yo ni existía para él… Se acabó… quería irme a casa… u.u
De a poco me fui acercando a esa conversación… y acoté algo, si ayelén era graciosa ¿Por qué yo no?
-¿Así que Tony Blair quiere hacer un aumento de impuestos?- dije, tratando de interesarme en el tema, y poniendo cara de preocupada.
Todos se quedaron callados, inclusive ayelén.
-Eh… Tony Blair hace 2 años que no es Primer Ministro- dijo Damon, mirándome con cara de “¡que ignorante!”.
-Em… bueno si… pero en algún punto dicen que el nuevo primer ministro, está involucrado con Tony Blair- acotó ayelén, tratando de salvarme de un naufragio…
-Jajaja cierto- respondió Jamie… y los tres volvieron a hundirse en una conversación sobre recortes de impuestos y primeres ministros (¿)
Perfecto… inevitablemente a nadie le iba a importar si me iba o me quedaba. Así que sin que nadie lo notara, tomé mi cartera, mi gabardina y me fui de ese lugar. Antes de atravesar la puerta, me quedé unos segundos mirándolos… dando pie a que alguien diga “¿Ya te vas?” pero no… ellos estaban demasiado entusiasmados… y creo que ya era la 2da ronda de cerveza.
Sin más, cerré la puerta cuidadosamente y caminé buscando la salida de ese maldito edificio. Después de 10 minutos lo admití, estaba perdida en ese lugar, y no podia salir.
Caminé unos segundos en círculos, como los de la bruja de Blair… ya estaba realmente asustada… empezaron apagarse las luces… y… ¿Era mi presentimiento o había una sombra arriba de mi cabeza?
-Ahhhhhhh- grité, espantada.
-Ey… ¿Por qué te fuiste?- me dijo Jamie, apoyándose en la baranda de la escalera y sosteniendo una lata de cerveza.
-No quería… interrumpirlos- dije, tratando de hacerme la víctima… cuando en realidad estaba muy furiosa y si, celosa, celosa, celosa de Ayelén.
-Jajaja… en realidad… todos preguntábamos a donde te fuiste- me respondió, tratando de aparentar que siquiera me habían visto irme.
-¿Y porqué no me lo preguntaron cuando me iba?- le repliqué.
Se quedó unos segundos pensativo…
-Veni, dale… no seas tonta… te acompaño hasta tu hotel- me dijo, cambiando de tema.
Ah, perfecto…ahora quería echarme.
-Ayelén ya se fue… y creyó que ibas a estar ahí también- me dijo… Eso me alegró mucho, me puso feliz que no hubieran seguido hablando entre ellos… como amigos de toda la vida.
Fuimos caminando hacia el hotel… (¿no podría haber llevado un auto? Mis tacos me mataban) y hablando de la vida… a la medianoche, sobre las calles de Manchester… Esa sensación de bienestar volvió a mi… porque en ese momento no había nadie para interrumpir nada… éramos Jamie y yo… sin el rubio asqueroso y sin ayelén… que por momentos me desconcertaba… ¿Estaba coqueteando con Jamie?
Llegamos a la puerta del hotel… parecíamos dos nenes chiquitos… ahí estábamos, tartamudeando de nuevo. Me dio un beso en el cachete… un abrazo… y se fue…
¿Qué? ¿Eso iba a ser todo? No podía creerlo… todos son idénticos…
Estaba realmente enojada, celosa y cansada. Cuando me dirigí hacia el ascensor, algo predecible pasó… Un cartel enorme de “Fuera De Servicio” ¿Era que Manchester se había complotado para arruinar mi día? Sin más que agregar, me retiré por las escaleras hacia mi habitación. Esas escaleras, al igual que el hotel, también dejaban mucho que desear: la mayoría de los escalones estaban en estado de putrefacción, y una tenía que andar adivinando que escalón era el correcto.
Por fin llegué. Cuando estaba por abrir la puerta… escuché la voz de dos personas, una claramente era Ayelén en estado de ebriedad y otra era la de Damon, en el mismo estado… o quizás un poco más.
-¿Así que te gustan los Rolling Stones? ¿Cuál te cabe más de los 8?- decía él… ¡Por Dios! Odio cuando la gente grande usa palabras de gente joven… ¿No saben que quedan ridículos?
-Mmm… Los 2 son muy sexies… y más porque son hermanos… pero definitivamente me quedo con Ian Brown- respondió ayelén, con una manera más o igual de incoherente que Damon…
-Jaajaja… vos sos más sexy- dijo Damon, y se produjo un silencio.
Bueno, bueno… yo no quería saber que iba a suceder… hay cosas que son mejores no escucharlas… o imaginarlas (¿) Así que opté por irme de nuevo de ese hotel… que hasta ahora, no había traído muchas cosas buenas. Después de todo, la noche era joven (aunque fueran las 3 de la mañana) y Manchester brillaba para mí… (¿)
Caminé unos minutos… para descubrir que ese barrio era realmente aburrido… o quizás lo era para una persona que no lo conocía, como yo. Con esa excusa me dirigí a la casa de Jamie, confiando que todavía estaba despierto.
Flor® (All Right Reserved)
The History. Parte 8
“¿Te imaginás lo que gana Jamie?” me pregunté y respondí a mi misma, dentro de mi mente. Era demasiado obvio, que los ingresos de ese hombre alcanzaban para demoler y levantar nuevamente un Big Ben. A propósito, desde acá se veía el Big Ben… “momento… claro que no, ¿No es que está en Londres? Si, si… si está en Londres” me reformulaba una y otra vez en mis pensamientos.
Por fin Jamie sacó media mitad de su cuerpo por la puerta, me agarró de la mano, y me introdujo en aquella habitación. Para mi sorpresa se trataba de un estudio de grabación, extraño, ya que no tenía esa estructura externa tradicional de los estudios de grabación, si bien, adentro se notaba distintivamente de que se trataba.
Me llevó hacia la parte donde se mezclan y se controlan los sonidos. Ahí lo vi. Estaba sentado en una silla de madera de roble vieja, y tocando la guitarra, precisamente pude distinguir de que melodía se trataba… eran los acordes de “Feel Good Inc.” No sé porqué, pero esa canción siempre me había transmitido paz… me hacía acordar a todas esas cosas que en un punto, me daban placer. Me recordaba a Woodstock de 1969, aunque yo nunca estuve ahí realmente. Se levantó y me extendió la mano, con algo de sequedad y aires de altanería, creo que esperaba que yo bese su mano, como hacían en Europa con los antiguos reyes, o algo así. Agité su mano, tenía una fuerza increíble, obviamente se debía a todas las cosas que come… (¿)
En realidad, estaba comiendo algo precisamente, creo que era un apio… “¿Apio? No puedo creerlo… es vegetariano y aún así engorda… Aunque… ¿Es vegetariano?” reflexioné nuevamente para mis adentros.
Me miró de arriba hacia abajo, pero no con esa mirada que pone la gente cuando realmente le caes bien… sino con observando tratando de encontrar algún defecto, con esos ojos celestes-azules que siempre me pudieron… (Y que nunca se lo dije a aye, bueno más bien si, pero no precisamente con palabras (¿)) Era esa mirada que yo ya había visto anteriormente en algunas entrevistas, cuando algo no le agrada, cuando no quiere estar en ese lugar, cuando se siente incómodo o quizás, algo intimidado, era ESA mirada.
Aparentemente, Jamie ya le había hablado sobre mí, porque no preguntó quien era ni menos.
-¿Cómo estás?- me dijo, seco.
-Bien, bien- respondí, tratando de ser lo más amable posible, intentando caerle bien.
Jamie y él hablaron por unos segundos ahí, mientras yo me sentía como en una especie de “Disney World” mirando todos los gráficos y demos de gorillaz que había sobre una gran mesa.
De repente, se escucharon gritos desde la entrada.
-¿¡Cómo que no puedo entrar!? Ahhh ahora entiendo… ¿Está secuestrada verdad? ¿¡Verdad!?- decía una voz, que aparentemente parecía luchar con el Gorila de seguridad.
-Te voy a pedir que te retires… o utilizaré mis derechos de brutalidad policíaca- dijo el tipo eso, tratando de hacerse, nuevamente, esos agentes de película.
Es decir ¿De dónde sacó “Policíaca”? Él no es policía, es solamente un guardia de seguridad… y encima trabaja para MI chico… un minuto… ¿Jamie era MIO? Eso sería fantástico, si fuera MIO, ese guardia ya no estaría más ahí
-¡¡¡Esto está totalmente en contra de los derechos de la mujer!!! Ah, pero no va a quedar asi, eh… ya van a ver… ya van a ver… no pueden tenerla prisionera por siempre- decía esa voz… que reconocí de inmediato.
Salí caminando aceleradamente, para ir a buscarla. Era obvio, que se trataba de ELLA (¿) Es decir, de Ayelén… Su voz me hacía acordar mucho a la mía, era casi irritante por momentos, la mayoría de ellos cuando gritaba o se enojaba. Además, era muy feminista en ese sentido, ella era una de las personas que luchaban para que las mujeres tengan los mismo derechos que los hombres.
Llegué hasta la puerta. Ahí estaba, patoteando “haciéndose la mala”, como dirían por ahí. Me miró y dijo al gorila:
-Ahh ahh ¿Viste? ¿Viste? Yo puedo entrar acá cuando se me cante- haciéndose la altanera, cosa que no le salía muy bien.
El gorila me miró con cara de desprecio y un gesto osco, era obvio que no se bancaba que yo estuviera ahí… pero bueno, yo no estaba ahí por él… estaba por lo MIO, si es que era mio…
Una vez que ayelén entró… me sorprendió descubrir que Jamie no venía atrás mío, es más… ni siquiera había salido del estudio de grabación. Ahí es cuando entendí, ese Damon no me soportaba y Jamie, era un dominado… (¿)
Llegamos hasta el estudio de grabación, donde habían permanecido estos dos muchachos (¿). Y pasó lo que no quería que pasara, Ayelén se quedó mirándolos con una gran cara de sorprendida… Era demasiado predecible que iba a pasar eso, aunque yo no quiera… y ellos se dieron cuenta de la reacción de Ayelén… cosa que les aumentó más el ego y los aires de superioridad.
Flor® (All Right Reserved)
The History. Parte 7
Cuando por fin me encontró, una mueca de alivio y enojo se expresó en su rostro:
-Pero… ¿sos retardada o qué?- me dijo –Me dijiste “voy a tomar aire” voy al lugar donde van a “tomar aire” y no estabas, fui al baño, a la cabina del dj… ¡¡A todos lados!!- exclamaba gritando, en el medio de la calle, haciendo que la poca gente que quedaba allí, se volteé para mirarnos.
-No me lo vas a creer- le dije, casi como si no hubiera escuchado su reto. Me sentía casi en las nubes.
-No, no… claro que no te voy a creer… pero igual me vas a decir ¿¡Qué!?- preguntó, sin salir de su estado de alteración.
-Nada, acá no se puede contar… volvamos para el hotel- la calmé, tratando de poner un poco de paz a su estado.
Llegamos a ese hotel de mala muerte. Ya en piyamas, y sentada como chinito o_O (¿) en la cama, todos esos síntomas producto de la mezcla que habian hecho en la gaseosa, desaparecieron.
-Bueno, ya está, ¿vas a contarme?- dijo ayelén, saliendo del balcón donde había estado fumando un cigarrillo, mientras miraba todas esas pequeñas construcciones arquitectónicas, que quizás algún día, había conocido por fotos.
-Si… pero prometé que vas a creerme- le dije, anticipándome a lo que vendría.
-Si… obvio- me respondió, confiada.
Terminé de contarle, me miró sorprendida y soltó una carcajada.
-Lo sabía- dije, mientras la miraba con cara de decepción.
-Jajajaja, osea… quisiera creerte… pero… vos estabas con ese efecto de “alucinógenos”. Habrá sido cualquier gato loco, y vos agarraste viaje… imaginate… jajajajaja… o peor… hablando sola jjajajaja- ella realmente parecía tentada por el momento… no paraba de reirse.
-Ahhh ¿y sabés qué? Jamie me pidió mi celular... así que estoy segura de que va a llamarme, y ahí vas a ver que es cierto- dije, casi enojada como nenita de jardín.
-Perdé cuidado… ese “Jamie” tuyo va a llamarte jajaja… aii me hiciste reir sin ganas… me voy a dormir- me dijo, se tapó con sus sábanas y se dio media vuelta.
Me acosté a dormir, yo también… Pero esta vez yo, al igual que aye, dudaba sobre la veracidad de todo lo que había ocurrido. Es cierto, yo no estaba del todo conciente y era muy extraño todo esto que estaba sucediendo… aunque a la vez, si no era cierto, una parte de mi no quería saberlo.
Así transcurrieron varios días, salidas, excursiones, charlas hasta el amanecer… y ese bendito teléfono no sonaba… Para ese tiempo, me convencí de que nada de eso había pasado y que todo era producto de mi I-MA-GI-NA-CIÓN (¿)
Finalmente, un día, mientras comíamos sentadas en las escaleras del hotel suena el celular.
Como hago de costumbre, atiendo sin leer el número.
-Hola… ¿Cómo estás tanto tiempo?- dijo una voz del otro lado… Esa voz… tan particular y reconocible.
-Ho… hola- dije, tartamudeando.
Ayelén me miró dando pie para que le diga con quién estaba hablando. Tapé por un segundo el teléfono y le dije “Es Jamie”.
-Ahhh perfecto… ¿Encima la sigue, el tipo ese?- me respondió, sin querer creerme.
Le hice una seña para que se callara, y después de un rato, corté.
-¿Y?- preguntó.
-Quiere que conozca el estudio… ¿Podés creerlo? EL ESTUDIO- dije, desesperada.
-Emmm… ¿Así que era él de encerio?- preguntó ayelén.
-Te lo juro… creéme… hoy no estoy bajo el efecto de nada- exclamé, sarcásticamente.
-Es cierto… bueno… te creo- se rindió ayelén. -¿Y a qué hora vas a ir?- dijo.
-A las 3:30- dije, mirando el reloj y comprobando que eran las 3:15 –Ay no… me voy… cuidate mucho… y no me esperes- le dije, insinuando algo con mi tono de voz.
Ayelén rió… -bueno, cuidate vos más…-
Llegué un poco retrasada, cosa que acá no tendría tanto valor pero que en Manchester, y en Inglaterra en general, era casi como un insulto… pero, después de todo, me sentí afortunada de que Jamie estuviera todavía en la puerta, con un cigarrillo en la mano. Confirmé lo que venía sospechando y lo que parecía obvio, si… era él… ayelén se equivocaba… una vez más.
Él me recibió tal y como lo harían los caballeros de Londres, me sentí afortunada de que no se haya enojado por mi retraso, es más hasta parecía no importarle la hora.
Con aires de altanería, me mostró todo el estudio. Prácticamente no había nadie, solamente un vigilante y algunos ejecutivos. Si bien hace no mucho tiempo hubiera dado todo por estar donde estaba, el hecho de quedarme en ese lugar no era relevante, sino con la persona que estaba ahí.
Finalmente, me llevó a su estudio de producción gráfica, o algo así dijo. En solo ver ese lugar, lleno de diseños pegados por todos lados, póster y pequeños muñequitos; me sentí en casa, o más bien… como en la pieza de aye.
Me acerqué hacia una mesa, que estaba iluminada por un foco de luz. Ahí había más bocetos, parecían un proyecto nuevo, o algo parecido. Él también se acercó, a mirarlos… con una sonrisa entre su boca, como si esos dibujos le transmitieran felicidad. Y es que transmitían eso, no sé si era por su combinación de colores, por su temática o las líneas que trazaba. Sentí lo que él quería transmitir con su lápiz y sus colores… Entonces… le pedí que me enseñe hacer ese diseño, tan perfecto para mis ojos.
El tomó mi mano y me guió en cada uno de los rasgos de aquel dibujo. En un momento dejo de guiarme, paralizó su mano. Lo miré, algo confusa, y pude ver que él estaba mirándome. Nos quedamos observándonos un tiempo, en silencio.
-¿Sabés? Me encanta la forma con la que hablás, como que transmitís lo que yo necesito sentir cuando dibujo- me dijo, sin quitarme los ojos de encima, porque sabía muy bien lo que iba hacer.
Flor® (All Right Reserved)
The History. Parte 6
Conocía todo sobre él, pero fingí no saber nada sobre su vida. En realidad, a esta altura, ni me acordaba como me llamaba.
Él estaba riéndose de cualquier cosa, así que supongo que tampoco tenía idea ni de la hora, ni de donde estaba, ni con quién. Hablando de un tema y de otro, y después de pedir mi número de celular (ja, allá o acá, todos los tipos son iguales), delirando juntos, me preguntó sobre mi verdadera nacionalidad, ya que en mi acento se notaba claramente que no era inglesa.
-Jajajaja, soy de Argentina, es un país alejadooooo de la civilización… estamos cerca del fin del mundo- dije, mirando para el cielo y señalándolo, en notable estado de “delirio temporal”.
Jamie se rió, como se reía cuando ÉL lo retaba, cuando hacia chiquilinadas con ÉL. Y no pude evitar mirarlo y hacer una mueca de ternura. Es que, tenía una risa demasiado tierna, como de adolescente.
-Creo que alguna vez lo visité… mmm no… ese país era Estados Unidos… a la mierda, todo es igual, después de todo- dijo, volviendo a reír. – Igualmente, yo podría viajar a ese país si quisiera, de un día a otro-
-¿Ahh si? ¿Por qué?- le pregunté.
Se acomodó en el banco y me miró fijo, como si en ese momento estuviera sobrio.
-¿Sabés quien soy?- me preguntó, con aires de soberbia.
-¿Y vos? ¿Sabés quién soy yo?- repregunté, de una manera igualmente soberbia.
-¿Siempre respondés una pregunta con otra pregunta?-
-jajaajaja ¿Y vos?- dije.
Esa conversación casi no tenia sentido… estábamos volando, como diría Liam Gallagher “en una supernova de champagne”.
-Soy Jamie Hewlett- dijo él, mirándome, como esperando una reacción de sorpresa o fanatismo.
-Ah, encantada, yo soy Florencia- le contesté, estrechándole la mano derecha y vaciando la 5 latita de cerveza con la izquierda.
Creo que él no estaba más conciente que yo, casi estaba a mi altura.
-¿De verdad no sabés quién soy?- dijo, con un tono sorprendido.
-Ajá, de verdad- respondí, volviendo a mentir por segunda vez o quizás por décima vez, en la noche.
-Eso si es atractivo- replicó.
“¿De qué mierda habla?” pensé para mi misma. Después de todo, no era uno de esos días en los que me veía atractiva: estaba borracha, mi pelo estaba arruinado por la humedad de Manchester , esa remera de aye realmente estaba sucia y además, creo que escondernos en esos arbustos de la convención, me dio pulgas.
Él se acercó a mí, como hacen en las películas. Lo vi de cerca, no… no parecía tan viejo como le decía yo a aye, ni tampoco estaba tan mal, por lo menos no le faltaba un diente como a ÉL. Es más, no se veía nada mal: era más estilizado de lo que parece, tenía unos grandes y profundos ojos azules y esos labios… unos labios finos, como los de los ingleses, pero… había algo en sus imperfecciones, que lo hacía perfecto.
Nos miramos por unos segundos, cuando por fin decidió tomar la iniciativa. Agarró mi cara con una de sus manos, con un despojo de ternura… Tal ternura como la que sentía aye cuando compartía golosinas con el chino, para Halloween.
Estábamos muy cerca el uno del otro, tanto que podía sentir su respiración. Ese era EL momento que iba a recordar para toda mi vida, tan solo eso.
Escuchamos unos pasos, así que rápidamente cambiamos de postura. Sobre la puerta se paró un rubio, alto, robusto, con una botella de cerveza en la mano. Pude reconocerlo de inmediato, era ÉL, ÉL… Por dios, no podía creerlo.
Pero no estuvo el tiempo necesario para que yo pudiera levantarme y contemplarlo, solamente miró a Jamie e hizo una seña con su mano, como avisándole que debían irse, y después se fue de ese lugar.
Me quedé mirando a Jamie, su calma no parecía inmutarse, menos por las órdenes de ÉL, que en algún punto podría decirse que era su jefe. Se volvió acomodar apoyando sus brazos en el banco, e inclinando su cabeza hacia arriba, tomó su cigarrillo y dio la última pitada, dejándolo en el pasto, que se consumiera por completo.
Se reincorporó besó mi mejilla suavemente, se levantó y se fue.
Por un momento, me volví a encontrar sola en ese lugar, como en el comienzo. Mis manos estaban sudando y mis palpitaciones de a poco subian cada vez más, pero esto ya no era efecto de ninguna droga. Me aseguré de que nadie hubiera cerca y grité, lo más que pude…
Flor® (All Right Reserved)
The History. Parte 5
Entramos, entregando las pocas libras esterlinas que nos quedaban, pero compensándolo con algunos coqueteos al guardia.
Cuando ingresamos, nos pusimos a buscarlos por todos lados. No estaban en la planta baja, ni en la cabina de disc jockey, ni en la barra. Una escalera nos conducía a ese lugar donde va la gente importante, donde ninguno de sus “seguidores” pueden ingresar, donde ellos son realmente, como cualquier otra persona.
Subimos lo más que pudimos por la escalera, pero los gorilas de seguridad, esos mismos que estaban en la camioneta, se encontraban ahí, y ya nos miraban con mala cara. Seguro que sabian nuestras intenciones.
-¿Los ves?- le pregunté a aye, simulando bailar ese tema de David Gueta que tanto odio.
-No- me contestó estirando el cuello como las jirafas.
Bajamos de nuevo las escaleras y nos sentamos en la barra. Nos dieron una gaseosa en lata (A), cortesía de la casa, y mirábamos para todos lados, con la mínima esperanza de poderlos encontrar.
-Ya me parecía bastante raro que sean ellos- dije –son personas de 40 y pico de años… ya no da que vengan a estos lugares-
-No son viejos… están en la etapa de la adultez- me dijo ella, sin dejar de mirar para todos lados, tratando de esquivar las luces fluorescentes.
-Bueno, bueno… como sea- le dije, mientras trataba de sacar todo lo posible de esa lata de gaseosa.
Aye no había tomado nada de esa gaseosa, en realidad, la amargura de no poder encontrar a ÉL y a su CAMARADA (¿) le sacó toda la sed que tenía.
De a poco, sentí que todo daba vueltas en ese lugar, y no era precisamente por las luces o los colores brillantes. Sentía ganas de bailar toda la noche, de gritar y tenía cada vez más sed. Mis ojos se iban abriendo cada vez más, de manera involuntaria y me sentía algo asustada por todos estos síntomas, pero quería más.
-¿Qué te pasa, flor?- me preguntó aye, algo preocupada por mis apariencia.
-Nada, nada (¿)- le contesté, agitando mis manos demasiado para hablar. –Voy a tomar un poco de aire- le dije.
-Te acompaño- dijo convencida.
-No, no. Son dos minutos. Ya vengo- exclamé convencida –vos quedate por acá, a ver si lo ves-
Salí afuera, ese aire fresco de la noche de Manchester hacía que aumente mi desesperación. Era un síntoma de ansiedad, como de querer escalar las paredes, algo realmente extraño. Aún esa bebida no había impactado tanto en mi para hacer que alucine, así que estaba algo conciente de lo que pasaba.
Cerré la puerta trasera por la cual salí, estaba completamente sola, lo cual me alegró, porque no quería dar explicaciones a nadie sobre mi estado.
Me senté en un banco, y tiré mi cabeza para abajo casi a la altura del piso, tanto que podía ver mi remera de Nirvana, bueno, en realidad era de Aye pero ella me la había prestado. Me sentía mareada y pronto, lanzaría esa maldita bebida para afuera.
Escuché unos pasos, así que me apresuré a ponerme en una postura un poco menos sospechosa. Un hombre de contextura delgada se acercaba hacia mí, así que pude divisar que no era uno de los gorilas de seguridad. Venía con un cigarrillo en su mano, y tarareando una canción de David Bowie mientras se movía como si estuviera arriba de un escenario.
Él también creía que no había nadie allí, es por eso que se sorprendió al verme, y más con mi mirada. Suelo ser muy asquerosa con mis gestos, y creo que ese habrá sido uno de esos momentos.
Se acercó a mí, y ahí la luz de un farol “semi-quemado” le iluminó la cara. Me quedé unos segundos mirándolo. No, no era ÉL. Pero era esa persona que de una manera u otra daba “vida” a la banda que tanto amábamos aye y yo. No podía creerlo. Me sentía, nuevamente, una blurera que estaba fantaseando. Maldije haberle dicho a aye q no me acompañe hasta afuera. De hecho, creo que si ella hubiera estado conmigo, hubiera sido diferente, por el simple hecho que yo no estaba en mis cabales, estaba sufriendo esos “efectos” que hacian que no fuera realmente yo, sino otra persona.
-Este patio no es para cualquier persona- me dijo, mirándome fijo, con cara de padre dictador.
Si no fuera mi “Otro yo” en ese momento, seguramente habría dicho un “Jamie Hewlett te amo, sos un genio” pero realmente, no se me antojaba -).
-Es un patio, no tiene ningún cartel de “VIP”- le dije, seca y algo eufórica. –pero, no quiero problemas… ya me iba-
Me paré y empecé a caminar. Creo que en ese momento, mezclado con los efectos de la droga, la emoción de conocerlo y mi malestar, hubiera vomitado casi todo. Para no pasar vergüenza, más de la que venía pasando hasta ahora desde que llegué a Manchester, decidí irme.
-Pará, ¿te gusta nirvana?- preguntó, mientras me iba.
-Si… bastante- mentí. -¿A vos?- pregunté, como si fuera que no lo conocía.
-Algo…- dijo. -¿Querés una cerveza?- me preguntó, sosteniendo una latita de Brama. Justo la marca que no me gusta.
-No… yo estoy bien así- dije, algo tímida.
-Es solamente una cerveza- insistió.
-Bueno, pero solo una- le contesté, tratando de poner algo de límite.
Hacia frío, estaba completamente drogada y encima, a punto de emborracharme con Jamie Hewlett. Por un momento pensé en aye, pero ese momento, se desvaneció rápidamente.
Flor® (All Right Reserved)
The History. Parte 4
La gente la miraba, era extraño ver una persona corriendo, eufórica y gritando por todo el hotel “No puede ser, No puede ser”.
Entró a la habitación, se abalanzó sobre mi cama y me zamarreó hasta que me despertó .
-¿Eh? ¿Qué pasa ahora?- pregunté algo confundida.
-No sabeees… no sabeees!- me dijo, casi sin querer soltar esas palabras de su boca.
-NOOOOO… los fanáticos del Manchester nos encontraron… lo sabia- contesté desesperada, levantándome casi lista para empacar todo e irnos de ese hotel, aunque realmente, ganas no me faltaban: hacia mucho calor y el aire acondicionado no andaba, además, el clima era muy húmedo, no me sorprende que muchas personas de Manchester sean asmáticas.
-¡No, no tonta! Es algo super hiper requete archi recontra lindo- me dijo ayelén. Sus ojos brillaban tanto como cuando hablaba de…
La miré, casi entendiendo todo con su mirada de cachorro mojado que ponia cuando hablaba de él… no fue necesario que me lo diga… ya sabía la noticia… pero igual, tenia que aclararme varias cosas.
-¿Él está en este hotel? Ay dios, se puede conseguir cosas mucho mejores que este hotelucho de porquería- dije algo decepcionada.
-Nooo… él va hacer una convención… y ahí va a estar, y vamos a verlo- me dijo mirándome cómplice.
-Bueno, que más da… total- le dije.
Nos dirigimos hacia la convención y… realmente, no pude evitar reirme a carcajadas cuando llegamos. Hombres de 30 y pico de años vestidos con disfraces de 2-D, algunos de Dragon Ball Z, otros de Darth Vader que repetían sin cesar la frase “Luke, soy tu padre” y todos reían, con esas risas nerds típicas de nerds (¿) o en todo caso, de Dave Rowntree.
-Es cierto… es algo gracioso ver a gente así- dijo ayelén, algo desilusionada.
-Jajajaja, ¿él va a estar en un lugar así?- le pregunté, mirando a un Luke Skywalker que pasaba con esos sables luminosos que hacen “suing… chiiin… tiriiiin” (¿) .
-Él no es como esta gente. Es un hombre responsable, sabio y digno- me respondió ayelén mirando con recelo a esos fanáticos de los comics disfrazados.
Se abrieron las puertas de la convención y los nerds disfrazados entraron salvajemente al frente de gritos como “George Lucaaaaaas” “Vegueta”.
El resto de la gente “civilizada” esperamos para entrar, como gente normal. Pero, como era de esperarse, se estaban agotando los lugares.
Solo quedaban 5 personas: un maníaco que a cada rato amenazaba con quemar la convención si no lo dejaban entrar, un hombre de más o menos 30 años que a cada minuto tomaba fotos y se subia más los pantalones, una mujer de 40 años vestida como gatúbela, aye y yo.
El encargado tenía que elegir quienes de nosotros entrábamos.
-De acuerdo, solo entraran 2 personas- nos dijo. –vos y vos- señaló al maniático de las fotos y a la mujer vestida de gatúbela.
-¡Es injusto!- protestó aye.
-Tenés razón, en mi auto traigo gasolina y encendedores para incendiar este maldito antro del infierno- dijo el loquito que estaba al lado nuestro.
-No, no… gracias, pasamos- le dije, agarré a aye del brazo y nos fuimos.
Dimos vuelta alrededor de la convención, tomando unas 7-up en latita (H) ¿Quién diría? En Manchester tienen otro diseño -) pero ese no es el caso.
-No puedo creerlo… el va a estar ahí… y nosotras acá… alrededor de la convención- dijo refunfuñando.
Fuimos a un lugar donde vendían pescado frito, allá lo venden como si fueran papas fritas, que estaba justo en frente de la convención. Comimos un par y nos quedamos charlando. En un momento, una camioneta entra, de ella salen dos tipos. No podíamos distinguir como eran sus características físicas, pero, en un momento comprendimos quienes eran.
Uno de ellos traía una gorra de camionero, caminaba como Cuasimodo, y estaba con un cigarrillo en su mano.
Nos quedamos anonadas por unos segundos y después corrimos hacia ellos, pero rápidamente Él y el señor dibujante (L) se metieron a la convención.
Esperamos detrás de unos arbustos por horas… sentía un leve comezón en la pierna… ¡Quién diría que había pulgas en ese lugar! Por fin ellos volvieron a salir de la camioneta, creo q ambas pensamos en ir a tirarnos sobre ellos, pero el gorila (¿) ese de seguridad custodiaba muy bien que entren y salgan sin ningún problema.
Cuando la camioneta arrancó vimos un changuito de super mercado al lado nuestro.
Aye se subió rápidamente al changuito eso significaba que yo tenía que pedalear.
Por suerte, la camioneta no iba muy rápido, ya que nadie se había dado cuenta de la presencia de ellos.
-Para aye, no puedo más- le dije, agotada.
-Daleee, no seas así, rápido- me dijo, con un tono algo mandamás.
Saqué fuerzas de la nada y seguí pedaleando, era obvio que después de esto, ella me debia una.
La gente nos miraba, era realmente extraño ver dos chicas extranjeras pedaleando un changuito de supermercado por la ciudad de Manchester.
-¿A dónde creés que vayan?- le pregunté, casi con la lengua para afuera, como los perritos cuando se cansan (¿)
-Seguramente van al hotel, Damon va a llamar a su familia y hablar con su hija y Jaime, va a jugar con su hijo- me dijo, y se le iluminó nuevamente la mirada .
La camioneta por fin se detuvo, frené el changuito de repente, para que no vean nuestra presencia, Aye se tumbó contra el chango.
-¿Podrías tener más cuidado? Casi me sacás un glaso- me dijo, mirándome con bronca.
-Shh, shh, ahí están- le dije.
Al contrario de lo que creíamos, nuestros adorables galanes (L) no bajaban en el hotel, sino más bien en un lugar con luces intermitentes y un cartel que decía “Essential Nightclub” mientras sonaba de fondo “Call Me” de Blondie. Muchos jóvenes hacían fila para entrar, pero ellos entraron directamente.
Aye se quedó sorprendida, ¿Dónde estaba el Damon Albarn padre de familia? ¿Y el Jaime Hewlett que no mata una mosca?
-Mira vos los viejitos- dije en tono de broma, ayelén me miró enojada.
-Bueno, vamos a entrar- me dijo, se levantó y se dirigió al club nocturno.
Era raro que ayelén tomara esas decisiones. Pero quizás fue que se dio cuenta que hay muy pocas posibilidades de encontrarse con tu idolo, y quizás esta era una de ellas.
Flor® (All Right Reserved)
viernes, 11 de diciembre de 2009
The History. Parte 3
Hice carpita con la mano y miré hacia mi panza, no… solo era un perr… UN PERRO ¡que se supone que hacia un perro en nuestra habitación! Me levanté lo más rápido que pude y un chorro de agua salio disparando directamente a mi cara. No era un caño roto, era simplemente un aspersor… y eso se debia a que me encontraba durmiendo en el patio de alguna persona cualquiera.
Desperté ayelén lo más rápido que pude:
-¿Qué? ¿Cómo? No te vayaaas Dave Grohl… nooo…- fueron sus palabras, seguramente estaba todavía en sueños, o quizás todavía borracha.
-Ayeee… ¡nos metimos en el patio de la casa de alguien que no conocemos!- le dije sacudiéndola de un lado a otro.
-No importa… el pagó por hora… Oficial… Dave no tiene nada que ver en esto.- me dijo… era en vano despertarla… estaba en otras de sus fantasías con Nirvana, me alegra q no haya sido Kurt, esta vez, el protagonista ya que la última vez se despertó sonámbula buscando a Bean Cobain.
Yo, media parte de aye dormida y media parte de aye lúcida, partimos lo más rápido que pudimos de aquel patio, al que llegamos misteriosamente.
Caminando de nuevo al rayo del sol, por la vereda de un barriecito del Manchester, nos encontrábamos nuevamente perdidas. Para matar el aburrimiento empezamos a fantasear.
-¿Qué le dirías a Damon Albarn si lo ves en este preciso momento?- le pregunté a ayelén.
-Uhh… le diria tantas cosas… pero principalmente que lo amo… que es mi esposo (¿) y que me hace muy feliz- me respondió, y cierto brillo apareció en sus ojos.
-Aiii aye, sonás como esas blureras del foro. O peor, como las pibas que se creen que porque idolatran todo el dia a su ídolo él las va amar- le respondí, con mi toque cruel y realista que suelo tener, borrando la sonrisa de la cara de ayelén.
Por fin nuestros muchos tantos años (¿) de estudiar inglés dieron frutos: pudimos hablar con un inglés que no entendió a medias, y nos dijo mas o menos como llegar al hotel. -¿Qué inglés buena onda, no?- me dijo aye.
-Si… algo realmente raro en los ingleses- le respondi.
Me miró con esos ojos, yo conocía perfectamente esa mirada de “te mataría, pero sos mi amiga”:
-Ehh disculpame, pero si hay algo que los ingleses no son es ASQUEROSOS o GROSEROS. Fijate en Malcolm McDowell, en Damon Albarn- y al pronunciar ese nombre, nuevamente se le llenaron los ojos de brillo.
-También fijate en el conductor del micro ese, en los hinchas del Manchester, incluso en Noel y Liam Gallagher- le contesté, reseca.
Me miró con sus ojos fulminantes, me dio la espalda y tomó una fotografía a un edificio.
Finalmente llegamos al hotel. Entramos, nos sacamos nuestras zapatillas y ayelén vio sus pies:
-No puedo creerlo.. estoy llena de ampollas- me dijo, horrorizada.
-No te quejes, lo bueno es que llegamos- le respondi tirándome a dormir a una de las camas.
-¿Cómo? ¿Eso quiere decir que no vamos a ir a explorar?- me dijo desilusionada.
-Disculpame… no sé si vos sos conciente de que desde que llegamos no paramos de caminar, nos emborrachamos con unos hinchas del Manchester City y que además de eso, despertamos en el parque de una casa que no conocemos…- dije, metiéndome adentro de las sábanas… Ahh esa sensación placentera de las sábanas fresquitas en verano… - Además, ¿Qué querés investigar en un hotel?- agregué – No hay nada de paranormal en él-
-¿Y? Si no querés venir conmigo… me lo decís, no tengo problema, pero no inventes excusas tontas- me dijo, sacando su cámara de fotos del estuche. Era increíble, esa cámara de fotos había sobrevivido todo lo que pasamos hasta ahora.
Me di vuelta, me enrollé en las sábanas fresquitas y me dormí.
Ayelén pegó un portazo y se fue a “investigar” el hotel con su cámara de fotos inseparable e “irrompible”.
Como ya dije, el hotel era un hotel 2 estrellas, por lo tanto todo en él era vulgar: la decoración, la limpieza, todo.
Empezó a sacar fotos en la planta baja: al personal de limpieza, al matafuegos sin contenido alguno, a la calle. Luego decidió ascender a la planta alta. En el camino prefirió tomar el ascensor, estaba cansada de caminar.
Junto a ella sube un chico de mas o menos 17 años: ojos negros, cabello claro, ropa algo “desarreglada” y por sobre todo, una mochila de Gorillaz.
Ayelén miró emocionada la mochila, ella tenía una igual en la habitación.
-A mi también me gusta Gorillaz- gritó, casi emocionada.
-¿Ehh? Ahhh jajaja si… son una de mis bandas favoritas- respondio el chico, sonriendo con esa sonrisa compradora, que tienen todos los ingleses.
-Soy ayelén- le dijo ella.
-Yo soy Paul Winster- contestó el chico –Entonces… ¿Vos también venís por la convención?- interrogó él.
-Emm… ¿Qué convención?- respondió aye, perdida.
-Ajajajaja… que raro que no lo sepas… Siempre se realiza una convención de arte contemporáneo, acá, en Manchester. Y ahora los artistas invitados son Gorillaz-. Respondió él con total naturalidad.
Ayelén volvió abrir sus ojos bien grandes.
-¿¿¿¿QUEEEEEEEEE????- gritó, emocionada, mucho más que anteriormente.
-Ehh… si… van a estar todos ahí… en especial Jamie, amo su arte- dijo el muchacho, con total naturalidad.
-Para, para… cuando decís todos… también decis… ¿DAMON?- preguntó, casi a punto de llorar.
-Si, si… el tambien jajaa- contestó.
Ayelén no podía contenerse, esa persona que tanto habia admirado podría estar a tan solo unos metros de distancia de ella.
Flor® (All Right Reserved)
The History. Parte 2
Al notar nuestra presencia comenzaron a gritar, aullar y aplaudir. Por un momento me sentí halagada, pero pronto ellos comenzaron acercarse a nosotras.
-Muy bien… ¿Qué hacemos ahora?- me preguntó ayelén, cuando por fin pudo salir de su parálisis momentánea.
-Calma, calma… creo q mi cuchillo está en las valijas… pero creo que tengo una lima de uñas en el bolsillo- le dije, sacando todo mi espíritu de Mcgyver a la luz.
-ehh… ¿estás hablando enserio?- me dijo un tanto asustada.
Ellos se acercaban cada vez más, a los gritos de esos piropos baratos ingleses. Nos sentíamos como en esas películas de invasiones zombis, sin lugar a donde ir.
Uno me tomó por la cintura…
-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh- gritó.
Con Ayelén nos miramos unos segundos... ellos dijeron que tomáramos unas copas en su compañía… mientras se dirigían al bar donde verían el partido del Manchester, era la final de la Eurocopa, y tenian todas las esperanzas de que iban a ganar.
-Bueno, unas copas no le hacen mal a nadie- dije yo, un tanto jocosa.
Ayelén no pudo evitar volver abrir los ojos como platos de nuevo. No tuvo más opción que seguirme, y alejarse de esos dos tipos que cada vez se aproximaban más a ella.
Entramos a ese bar, no era el tipo de “bar. Inglés” que nos muestran las películas: este tenia un nauseabundo olor a bebidas alcohólicas y a cigarrillo, los hombres se peleaban por cualquier cosa y todo terminaba en piñas, nadie se podía mantener en pie y las groserías estaban a la orden del día.
-ahh no… yo tengo que retratar esto- dijo ayelén, sacando su máquina de fotos y disparando un nuevo flash, esta vez a un borracho que se encontraba en un rincón durmiendo, y que al sentir el flash en sus ojos, maldijo a aye.
La camarera trajo dos grandes tarros de cerveza para nosotras, quienes los miramos sorprendidas, como si nunca hubieramos escuchado sobre el alcohol (A).
Ambas nos miramos por unos segundos y de nuevo, subliminalmente, hicimos fondo de esos grandes vasos, que tranquilamente podrian ser baldes de cerveza inglesa.
La transmición del partido habia comenzado, y no sé si habrá sido el efecto del alcohol, pero todo empezó a transformarse para nosotras: el bar nauseabundo se había transformado en una cantina inglesa, los borrachos de enfrente ya no eran tan borrachos y los dos tipos que nos habían estado mirando ya no parecian lo que eran: no los veíamos sin dientes, mal peinados y gordos (¿)
Faltaban 10 minutos para que culmine el partido, nosotras nos encontrábamos tiradas, literalmente, en un rincón de aquel peculiar bar, bebiéndo más de la cuenta.
Termina el segundo tiempo Manchester 2 Barcelona 1
Gritos, alaridos y uno que otro tiro al aire. Somos arrastradas a la fiesta, algo mareadas y pálidas. Como era de esperarse, Ayelén vuelve a vomitar. Desde ese momento, no recuerdo más nada.
Flor® (All Right Reserved)
The History (? Parte 1
Su obsesión por sacar fotos a cada instante era algo irritante, pero a la vez comprensible. Por fin nos habian permitido viajar con otro destino que no fuera el centro de la ciudad de San Isidro.
Todo en esa ciudad inglesa era nuevo para nosotras, todo nos sorprendía. Estábamos ansiosas por querer vivir una de esas experiencias típicas de la imaginación de las blureras (¿): cruzábamos la calle y se aparecía ante nosotros Chris Martin, o en el mejor de los casos, Malcolm McDowell. Pero no, hasta ahora nada de esto sucedía. Siguiendo nuestro recorrido hacia el hotel de Manchester (2 estrellas, por cierto, ya que la mayor parte de nuestros ahorros se habían ido en el pasaje de avión en primera clase (H) y en los chocolates ingleses que vendian en el avion…. ¿Quién diría que íbamos a terminar gastando
Luego de sacar nuestro boleto y sacarle varias fotografías, lo guardamos en una pequeña agenda que conservábamos…
-¿Vamos a sentarnos en la planta alta o en la planta baja?- pregunté a ayelén.
-Mmm… no sé… sufro de vértigo… pero… que mierda… vamos a la planta alta- me respondió con cierto aire de libertinaje.
Su actitud cambió cuando finalmente nos encontrábamos arriba de ese vehículo. Noté cierta palidez en su cara y como si su mirada estuviera perdida….
-¿Estás segura que querés quedarte en la planta alta?- le pregunté, algo preocupada y mirándola con desconfianza.
-Si… si… es solo que… es solo que… nada… vamos a sentarnos… pero, te pido que seas vos quien vaya del lado de la ventana… por las dudas- me respondió, tratando de reincorporarse.
Ese “por las dudas” me hizo desconfiar aún más de lo que podía llegar a pasar. De hecho, era demasiado predecible lo que pasaría, pero traté de evitarlo.
Me senté del lado de la ventana y mientras ayelén miraba x la ventana, tratando de despabilarse, yo tomé su rol de fotógrafa.
Varias cuadras y fotos después, pasó lo que realmente temía. Ella simplemente sacó para afuera todos los chocolates ingleses y el almuerzo que había comido… todos los pasajeros se quedaron mirándonos… El chofer subió a la planta alta y dijo un par de malas palabras inglesas, y pidió, por favor que nos retiráramos.
Le hicimos caso. Nos faltaban 17 cuadras para llegar a nuestro hotel y ya el sol comenzaba a esconderse. Caminamos un par de calles más o menos concurridas y unos metros más nos encontramos solas, completamente solas en una ciudad que solo conocíamos por fotos.
Tratamos de no asustarnos, después de todo, Jack el destripador no frecuentaba Manchester… ¿o si? (¿)
-Si no hubieras comprado todos esos chocolates, podríamos haber viajado en taxi y yo estaría ahora en el hotel- me reprochó ayelén con cierto tono irónico.
-De acuerdo, de acuerdo… pero si no fuera por tu “vértigo” podríamos haber llegado a tiempo- le dije.
-Ahhh… ¿ahora resulta q es mi culpa tener vértigo?- volvió a decirme, aumentando aún más su tono irónico.
-Si… o quizás fue tu culpa decirme que querías ir a la planta alta cuando sabés que sufrís de vértigo-
-Ese no es el punto- me dijo, quedándose sin palabras.
Me sentí calmada y algo soberbia, después de todo, yo gané la discusión.
En ese momento, vemos a lo lejos un grupo de varias personas. Nos acercamos pronto a ellos, hace casi 2 horas que no veíamos “Humanos”.
Cuando estábamos a casi
Era obvio que sujetos con remeras, gorros y atuendos rojos, botellas de vinos y otros alcoholes, no podrían ser de nuestra ayuda. Ahí los vimos bien, se trataba de los hinchas del Manchester United, y al parecer, ellos también ya nos habían visto.
Flor ® (All Right Reserved)
martes, 8 de diciembre de 2009

Lisa- Susana, ¿ahora ya no te gusto?
Susana- No! ya no!
Lisa- ¿Porqué eres libre? ¿crees que eres libre? Yo soy libre! Tu no sabes lo que es la libertad! Yo soy libre! Puedo respirar! ¿y tú? tu te vas a asfixiar con tu típica puta vida mediocre! (...) ¿Sabes? el mundo está lleno de tuercas, hay muchas tuercas, demasiadas tuercas pidiendo ser apretadas, están suplicando ser apretadas, sabes?! están suplicando que las aprieten! y eso hace que me pregunte, que cada día me haga esta puta pregunta: ¡¿por qué nunca nadie me aprieta las mías?! ¡¿por qué me abandonan?! ¡¿por qué conmigo nadie se atreve a escupirme la verdad y a decirme que soy una jodida puta o que mis padres me querían muerta?!
Susana- ¡Por qué tu ya estás muerta Lisa! a nadie le importa si mueres Lisa, porqué ya estás muerta! Tu corazón está helado. Por eso siempre vuelves aquí. Tu no eres libre, necesitas este lugar para sentirte viva, es patético. (...) He perdido un año de mi vida, y puede que ahí fuera todos sean embusteros, y puede que el mundo entero sea estúpido e ignorante, pero prefiero estar en el, joder prefiero estar en el, que aquí abajo contigo...
Inocencia Interrumpida.