viernes, 11 de diciembre de 2009

The History. Parte 2

Ayelén se quedó con los ojos como platos, me alejé unos centímetros de ella, temiendo que vuelva a repetir sus problemas intestinales. Pero no, está vez no, solo estaba paralizada ante toda esta multitud de hombres. Ninguna mujer más q nosotras dos, y eso era intimidante.
Al notar nuestra presencia comenzaron a gritar, aullar y aplaudir. Por un momento me sentí halagada, pero pronto ellos comenzaron acercarse a nosotras.
-Muy bien… ¿Qué hacemos ahora?- me preguntó ayelén, cuando por fin pudo salir de su parálisis momentánea.
-Calma, calma… creo q mi cuchillo está en las valijas… pero creo que tengo una lima de uñas en el bolsillo- le dije, sacando todo mi espíritu de Mcgyver a la luz.
-ehh… ¿estás hablando enserio?- me dijo un tanto asustada.
Ellos se acercaban cada vez más, a los gritos de esos piropos baratos ingleses. Nos sentíamos como en esas películas de invasiones zombis, sin lugar a donde ir.
Uno me tomó por la cintura…
-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh- gritó.
Con Ayelén nos miramos unos segundos... ellos dijeron que tomáramos unas copas en su compañía… mientras se dirigían al bar donde verían el partido del Manchester, era la final de la Eurocopa, y tenian todas las esperanzas de que iban a ganar.
-Bueno, unas copas no le hacen mal a nadie- dije yo, un tanto jocosa.
Ayelén no pudo evitar volver abrir los ojos como platos de nuevo. No tuvo más opción que seguirme, y alejarse de esos dos tipos que cada vez se aproximaban más a ella.
Entramos a ese bar, no era el tipo de “bar. Inglés” que nos muestran las películas: este tenia un nauseabundo olor a bebidas alcohólicas y a cigarrillo, los hombres se peleaban por cualquier cosa y todo terminaba en piñas, nadie se podía mantener en pie y las groserías estaban a la orden del día.
-ahh no… yo tengo que retratar esto- dijo ayelén, sacando su máquina de fotos y disparando un nuevo flash, esta vez a un borracho que se encontraba en un rincón durmiendo, y que al sentir el flash en sus ojos, maldijo a aye.
La camarera trajo dos grandes tarros de cerveza para nosotras, quienes los miramos sorprendidas, como si nunca hubieramos escuchado sobre el alcohol (A).
Ambas nos miramos por unos segundos y de nuevo, subliminalmente, hicimos fondo de esos grandes vasos, que tranquilamente podrian ser baldes de cerveza inglesa.
La transmición del partido habia comenzado, y no sé si habrá sido el efecto del alcohol, pero todo empezó a transformarse para nosotras: el bar nauseabundo se había transformado en una cantina inglesa, los borrachos de enfrente ya no eran tan borrachos y los dos tipos que nos habían estado mirando ya no parecian lo que eran: no los veíamos sin dientes, mal peinados y gordos (¿)
Faltaban 10 minutos para que culmine el partido, nosotras nos encontrábamos tiradas, literalmente, en un rincón de aquel peculiar bar, bebiéndo más de la cuenta.
Termina el segundo tiempo Manchester 2 Barcelona 1
Gritos, alaridos y uno que otro tiro al aire. Somos arrastradas a la fiesta, algo mareadas y pálidas. Como era de esperarse, Ayelén vuelve a vomitar. Desde ese momento, no recuerdo más nada.


Flor® (All Right Reserved)

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