Toque el portero de ese lujoso edificio… Atendió… con una voz media ronca… como cuando estás durmiendo y te interrumpen el sueño…
-¿¡Quién es!?- lo escuché decir por el portero electrico, con tono alterado.
-Emm… yo… Florencia…- dije, sin saber donde meterme.
Se quedó unos segundos en silencio… no sé si era que no se acordaba de mi, o el hecho de que no sabía como cortarme por el portero.
-Ahhh si… pasá, pasá… ahora te abro- dijo, exaltado...
Antes de contestar… pensé, de nuevo… aunque eso me tomaba mucho tiempo y además, me ponía a reflexionar en los momentos menos indicados… pero… entendí sus intenciones… después de todo… no iba a querer que yo suba para charlar… ¿Realmente iba a subir solamente para eso?
-Eh… en realidad… yo pensé que podíamos no sé… que me podías mostrar un poco Manchester…- respondí… tratando de ser lo más cordial posible…
-Ah, si… también podría ser- dijo, mucho más desanimado.-A ver… esperá que me pongo una campera y bajo…- continuó.
Esperé sentada en una parte del cantero… encendiendo un cigarrillo. Bajó por las escaleras rápidamente, haciéndose el “joven” con la diferencia que a él le quedaba bien… no como a Damon.
-¿Fumás?- me preguntó, con mirada de padre sobre protector.
Un momento… ¿Yo estaba fumando? Pero… si nunca fumo…
-A veces- respondí, haciéndome la “adulta” Irónico… el quería ser joven, y yo no.-Bueno… ¿A dónde me vas a llevar?- le dije, apagando el cigarrillo con el taco.
Arqueó una ceja y puso esa mirada que ponen los hombres cuando van a decir algo desubicado.
-A donde quieras- dijo, por fin.
Ah, era como si conociera mis intenciones… en realidad, los dos teníamos las mismas intenciones… pero… no era el momento.
Nuevamente volvimos a caminar por el barrio, a tal punto que realmente sospeché que no tenía un lujoso auto como yo sospechaba, o quizás… ni siquiera tenía auto.
Por fin llegamos…
-A ver… Tapate los ojos- me dijo, cuando faltaba una cuadra para llegar aquel lugar.
Obedecí, me condujo hasta la puerta...
-Ya está… tatataaa- continuó -¿Y? ¿Qué te parece?- me preguntó, entusiasmado.
-Ehh bueno…- por un momento me quedé vacilando… pero respondí pronto –Me encanta- mentí de nuevo. En realidad era uno de esos restaurantes donde sirven simplemente comida frita, donde paran los camioneros, donde van las chicas de la calle… pero bueno, era mejor que estar en el hotel escuchando lo que pasaba entre ayelén y Damon o de estar en la habitación de Jamie, inventando millones de excusas para no llegar a eso.
Nos sentamos en una mesa del fondo… donde una chica voluptuosa y con vestimenta algo reveladora, nos tomó el pedido. En realidad, yo esperaba otra cosa, pero ahora me encontraba ahí… en un restaurante bizarro, comiendo comida chatarra con Jamie Hewlett. Me habló de su adolescencia en aquel bar, donde iba regularmente cuando viajaba a Manchester, de su familia y contó cosas graciosas… Era extraño, el Jamie que yo creía conocer se transformaba totalmente cuando estaba al lado de Apio Man (Damon Albarn) fingiendo ser alguien que realmente no era.
En realidad, él era del tipo de sujetos “graciosos” en una fiesta, y eso me encantaba. Es más, fue uno de los primeros en subirse a cantar al karaoke del bar de mala muerte… era tan divertido y tierno verlo cuando se reía. Porque tenía una sonrisa perfecta… sus dientes todos emparejados… sin una imperfección… bueno… quizás si, pero por lo menos no le faltaba un diente (¿)
Cuando el karaoke terminó, y ya se comenzaban apagar las luces de aquel bar, Jamie pagó la cuenta y nos fuimos, caminando nuevamente .
Cuando volvimos a la puerta de mi hotel, me dijo que los días en Manchester para él y Damon, se habían acabado, ya que volverían a Londres mañana en la tarde.
Se volvió a despedir con un beso en la mejilla. Era algo realmente molesto, esa última noche había sido prácticamente para nada… hubiera tenido la cortesía de avisarme que esa sería la última vez que nos íbamos a ver… en ese caso, si ameritaba tener un encuentro… Pero… no todo estaba perdido. Cuando creí que ese era el fin me quedé mirando como se alejaba… y quizás nunca más volvería… finalmente, me di vuelta… tratando de dejar toda esa extrañas 2 semanas que habían concurrido atrás. Pero, alguien agarró mi brazo. Era él, me miró por unos segundos y finalmente me besó. No fue uno de esos besos perfectos de película… pero de algún modo… era perfecto a su manera… fue inexplicable… casi pasional, si esta palabra puede utilizarse para describirlo, sería la palabra perfecta. Después de varios besos en el amanecer de Manchester, nos despedimos.
Subí a mi cuarto como volando en el aire… Ayelén también estaba muy contenta, demasiado extraño en ella.
-¿¡Se puede saber donde estuviste toda esta noche!? ¡Estuve muy preocupada!- me exclamó, con tono maternal… ¿A quién intentaba engañar? Ella no sabía lo que yo había escuchado aquella madrugada.
-Por ahí… no quería interrumpir nada- dije, jactándome de mis logros como detective (¿)
Me miró sorprendida…
-¿Cómo? ¿cuánto tiempo te quedaste? ¿Escuchaste todo? Ohh dios… no se puede tener intimidad…- dijo, moviéndose de un lado para otro, como nerviosa y enojada.
-¿Qué? ¿Cómo que? Ay, que asco…- dije, con un gesto de repulsión… -No, no me digas nada, mejor no quiero saber… bueno, capaz que más adelante… pero ahora no- dije, sentándome en la cama.
Flor® (All Right Reserved)
sábado, 12 de diciembre de 2009
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