viernes, 11 de diciembre de 2009

The History (? Parte 1

Bien llegamos a Manchester Airoport no pudimos controlar nuestra ansiedad de conocerlo todo en un día. Ayelén estaba realmente emocionada, tanto que a veces perturbaba la poca tranquilidad que tenía dentro de mí.

Su obsesión por sacar fotos a cada instante era algo irritante, pero a la vez comprensible. Por fin nos habian permitido viajar con otro destino que no fuera el centro de la ciudad de San Isidro.

Todo en esa ciudad inglesa era nuevo para nosotras, todo nos sorprendía. Estábamos ansiosas por querer vivir una de esas experiencias típicas de la imaginación de las blureras (¿): cruzábamos la calle y se aparecía ante nosotros Chris Martin, o en el mejor de los casos, Malcolm McDowell. Pero no, hasta ahora nada de esto sucedía. Siguiendo nuestro recorrido hacia el hotel de Manchester (2 estrellas, por cierto, ya que la mayor parte de nuestros ahorros se habían ido en el pasaje de avión en primera clase (H) y en los chocolates ingleses que vendian en el avion…. ¿Quién diría que íbamos a terminar gastando 90 libras esterlinas en ellos? ¬¬) pudimos cumplir uno de nuestros sueños, subir a esos típicos micros ingleses que aparecen en las películas. Si bien su estructura estaba algo deteriorada, y hasta su pintura estaba demasiado rayada y rasqueteada, debo confesar que ambas nos sentíamos “Cenicientas”, como en un cuento de hadas, no podíamos creer que estábamos arriba de ese autobús. El conductor notó claramente nuestra alegría, y se sintió algo intimidado por nuestras miradas. Era inevitable no mirarlo así, tenía los ojos de Kurt Cobain y cierto aire a Guy Berryman… Algo como lo que se diría “un típico señor inglés”. Pero él estaba acostumbrado a esas cosas, “cosas de turistas”, pensaba para si mismo.

Luego de sacar nuestro boleto y sacarle varias fotografías, lo guardamos en una pequeña agenda que conservábamos…

-¿Vamos a sentarnos en la planta alta o en la planta baja?- pregunté a ayelén.

-Mmm… no sé… sufro de vértigo… pero… que mierda… vamos a la planta alta- me respondió con cierto aire de libertinaje.

Su actitud cambió cuando finalmente nos encontrábamos arriba de ese vehículo. Noté cierta palidez en su cara y como si su mirada estuviera perdida….

-¿Estás segura que querés quedarte en la planta alta?- le pregunté, algo preocupada y mirándola con desconfianza.

-Si… si… es solo que… es solo que… nada… vamos a sentarnos… pero, te pido que seas vos quien vaya del lado de la ventana… por las dudas- me respondió, tratando de reincorporarse.

Ese “por las dudas” me hizo desconfiar aún más de lo que podía llegar a pasar. De hecho, era demasiado predecible lo que pasaría, pero traté de evitarlo.

Me senté del lado de la ventana y mientras ayelén miraba x la ventana, tratando de despabilarse, yo tomé su rol de fotógrafa.

Varias cuadras y fotos después, pasó lo que realmente temía. Ella simplemente sacó para afuera todos los chocolates ingleses y el almuerzo que había comido… todos los pasajeros se quedaron mirándonos… El chofer subió a la planta alta y dijo un par de malas palabras inglesas, y pidió, por favor que nos retiráramos.

Le hicimos caso. Nos faltaban 17 cuadras para llegar a nuestro hotel y ya el sol comenzaba a esconderse. Caminamos un par de calles más o menos concurridas y unos metros más nos encontramos solas, completamente solas en una ciudad que solo conocíamos por fotos.

Tratamos de no asustarnos, después de todo, Jack el destripador no frecuentaba Manchester… ¿o si? (¿)

-Si no hubieras comprado todos esos chocolates, podríamos haber viajado en taxi y yo estaría ahora en el hotel- me reprochó ayelén con cierto tono irónico.

-De acuerdo, de acuerdo… pero si no fuera por tu “vértigo” podríamos haber llegado a tiempo- le dije.

-Ahhh… ¿ahora resulta q es mi culpa tener vértigo?- volvió a decirme, aumentando aún más su tono irónico.

-Si… o quizás fue tu culpa decirme que querías ir a la planta alta cuando sabés que sufrís de vértigo-

-Ese no es el punto- me dijo, quedándose sin palabras.

Me sentí calmada y algo soberbia, después de todo, yo gané la discusión.

En ese momento, vemos a lo lejos un grupo de varias personas. Nos acercamos pronto a ellos, hace casi 2 horas que no veíamos “Humanos”.

Cuando estábamos a casi 3 metros de ellos, subliminalmente, retrocedimos unos cuantos pasos, las dos a la vez.

Era obvio que sujetos con remeras, gorros y atuendos rojos, botellas de vinos y otros alcoholes, no podrían ser de nuestra ayuda. Ahí los vimos bien, se trataba de los hinchas del Manchester United, y al parecer, ellos también ya nos habían visto.


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