sábado, 12 de diciembre de 2009

The History. Parte 4

Ayelén no podía creerlo… bajó del ascensor, en el piso que no tenía que bajar, pisó el papel tapiz todo sucio y desmarañado del hotel y bajó por las escaleras, nuevamente a la planta baja.
La gente la miraba, era extraño ver una persona corriendo, eufórica y gritando por todo el hotel “No puede ser, No puede ser”.
Entró a la habitación, se abalanzó sobre mi cama y me zamarreó hasta que me despertó .
-¿Eh? ¿Qué pasa ahora?- pregunté algo confundida.
-No sabeees… no sabeees!- me dijo, casi sin querer soltar esas palabras de su boca.
-NOOOOO… los fanáticos del Manchester nos encontraron… lo sabia- contesté desesperada, levantándome casi lista para empacar todo e irnos de ese hotel, aunque realmente, ganas no me faltaban: hacia mucho calor y el aire acondicionado no andaba, además, el clima era muy húmedo, no me sorprende que muchas personas de Manchester sean asmáticas.
-¡No, no tonta! Es algo super hiper requete archi recontra lindo- me dijo ayelén. Sus ojos brillaban tanto como cuando hablaba de…
La miré, casi entendiendo todo con su mirada de cachorro mojado que ponia cuando hablaba de él… no fue necesario que me lo diga… ya sabía la noticia… pero igual, tenia que aclararme varias cosas.
-¿Él está en este hotel? Ay dios, se puede conseguir cosas mucho mejores que este hotelucho de porquería- dije algo decepcionada.
-Nooo… él va hacer una convención… y ahí va a estar, y vamos a verlo- me dijo mirándome cómplice.
-Bueno, que más da… total- le dije.
Nos dirigimos hacia la convención y… realmente, no pude evitar reirme a carcajadas cuando llegamos. Hombres de 30 y pico de años vestidos con disfraces de 2-D, algunos de Dragon Ball Z, otros de Darth Vader que repetían sin cesar la frase “Luke, soy tu padre” y todos reían, con esas risas nerds típicas de nerds (¿) o en todo caso, de Dave Rowntree.
-Es cierto… es algo gracioso ver a gente así- dijo ayelén, algo desilusionada.
-Jajajaja, ¿él va a estar en un lugar así?- le pregunté, mirando a un Luke Skywalker que pasaba con esos sables luminosos que hacen “suing… chiiin… tiriiiin” (¿) .
-Él no es como esta gente. Es un hombre responsable, sabio y digno- me respondió ayelén mirando con recelo a esos fanáticos de los comics disfrazados.
Se abrieron las puertas de la convención y los nerds disfrazados entraron salvajemente al frente de gritos como “George Lucaaaaaas” “Vegueta”.
El resto de la gente “civilizada” esperamos para entrar, como gente normal. Pero, como era de esperarse, se estaban agotando los lugares.
Solo quedaban 5 personas: un maníaco que a cada rato amenazaba con quemar la convención si no lo dejaban entrar, un hombre de más o menos 30 años que a cada minuto tomaba fotos y se subia más los pantalones, una mujer de 40 años vestida como gatúbela, aye y yo.
El encargado tenía que elegir quienes de nosotros entrábamos.
-De acuerdo, solo entraran 2 personas- nos dijo. –vos y vos- señaló al maniático de las fotos y a la mujer vestida de gatúbela.
-¡Es injusto!- protestó aye.
-Tenés razón, en mi auto traigo gasolina y encendedores para incendiar este maldito antro del infierno- dijo el loquito que estaba al lado nuestro.
-No, no… gracias, pasamos- le dije, agarré a aye del brazo y nos fuimos.
Dimos vuelta alrededor de la convención, tomando unas 7-up en latita (H) ¿Quién diría? En Manchester tienen otro diseño -) pero ese no es el caso.
-No puedo creerlo… el va a estar ahí… y nosotras acá… alrededor de la convención- dijo refunfuñando.
Fuimos a un lugar donde vendían pescado frito, allá lo venden como si fueran papas fritas, que estaba justo en frente de la convención. Comimos un par y nos quedamos charlando. En un momento, una camioneta entra, de ella salen dos tipos. No podíamos distinguir como eran sus características físicas, pero, en un momento comprendimos quienes eran.
Uno de ellos traía una gorra de camionero, caminaba como Cuasimodo, y estaba con un cigarrillo en su mano.
Nos quedamos anonadas por unos segundos y después corrimos hacia ellos, pero rápidamente Él y el señor dibujante (L) se metieron a la convención.
Esperamos detrás de unos arbustos por horas… sentía un leve comezón en la pierna… ¡Quién diría que había pulgas en ese lugar! Por fin ellos volvieron a salir de la camioneta, creo q ambas pensamos en ir a tirarnos sobre ellos, pero el gorila (¿) ese de seguridad custodiaba muy bien que entren y salgan sin ningún problema.
Cuando la camioneta arrancó vimos un changuito de super mercado al lado nuestro.
Aye se subió rápidamente al changuito eso significaba que yo tenía que pedalear.
Por suerte, la camioneta no iba muy rápido, ya que nadie se había dado cuenta de la presencia de ellos.
-Para aye, no puedo más- le dije, agotada.
-Daleee, no seas así, rápido- me dijo, con un tono algo mandamás.
Saqué fuerzas de la nada y seguí pedaleando, era obvio que después de esto, ella me debia una.
La gente nos miraba, era realmente extraño ver dos chicas extranjeras pedaleando un changuito de supermercado por la ciudad de Manchester.
-¿A dónde creés que vayan?- le pregunté, casi con la lengua para afuera, como los perritos cuando se cansan (¿)
-Seguramente van al hotel, Damon va a llamar a su familia y hablar con su hija y Jaime, va a jugar con su hijo- me dijo, y se le iluminó nuevamente la mirada .
La camioneta por fin se detuvo, frené el changuito de repente, para que no vean nuestra presencia, Aye se tumbó contra el chango.
-¿Podrías tener más cuidado? Casi me sacás un glaso- me dijo, mirándome con bronca.
-Shh, shh, ahí están- le dije.
Al contrario de lo que creíamos, nuestros adorables galanes (L) no bajaban en el hotel, sino más bien en un lugar con luces intermitentes y un cartel que decía “Essential Nightclub” mientras sonaba de fondo “Call Me” de Blondie. Muchos jóvenes hacían fila para entrar, pero ellos entraron directamente.
Aye se quedó sorprendida, ¿Dónde estaba el Damon Albarn padre de familia? ¿Y el Jaime Hewlett que no mata una mosca?
-Mira vos los viejitos- dije en tono de broma, ayelén me miró enojada.
-Bueno, vamos a entrar- me dijo, se levantó y se dirigió al club nocturno.
Era raro que ayelén tomara esas decisiones. Pero quizás fue que se dio cuenta que hay muy pocas posibilidades de encontrarse con tu idolo, y quizás esta era una de ellas.

Flor® (All Right Reserved)

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